Vocaciones STEAM y género

Hoy, día 11 de febrero, se celebra, como viene haciéndose desde hace años, el día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Así viene reflejado en la mayoría de periódicos de tirada local y nacional.

En uno de ellos (Diario de Noticias), dice: "el 28% de las personas que se dedican a la investigación en Navarra son mujeres, el 10% de las patentes son firmadas por mujeres, el 5% del empleo en informática lo ocupan las mujeres, y así la lista puede continuar...".

Más datos: "En España, solo el 30% de mujeres decide matricularse en carreras STEM, tal y como refleja el estudio To be smart, the digital revolution will need to be inclusive elaborado por la UNESCO en 2021. En la Unión Europea, el porcentaje es apenas un poco mayor, situándose en el 34%. Del 30% total de las matriculadas, el 3% se decanta por las tecnologías de la información y la comunicación, el 5% por las ciencias naturales, el 8% por la ingeniería y la construcción y el 15% por la salud y el bienestar. Por lo tanto, el mayor porcentaje de mujeres que se matricula en carreras STEM elige aquellas que están directamente relacionadas con el cuidado, como la enfermería (donde las mujeres representan el 81,7%), la biomedicina (75%), la medicina (68,7%) o la biotecnología (61,7%)".

Queda de manifiesto la brecha de género que sigue habiendo en la ciencia. La ciencia es clave para el conocimiento. No existe igualdad de género sin acceso equitativo al conocimiento; por lo tanto, las mujeres deben tener acceso a la ciencia.

La solución a los desafíos presentes y futuros del desarrollo sostenible depende de la movilización de todo el poder de la ciencia. La ciencia no puede seguir privándose de todo el potencial científico de más de la mitad de la población mundial. 

Bajo mi punto de vista, todavía queda un largo recorrido en la igualdad de género y tal vez en el campo que se expone en estas líneas es un ejemplo más de este hecho. A pesar de todo el movimiento feminista, que está adquiriendo cada vez más relevancia, no es suficiente para derribar las barreras construidas en los últimos siglos. Se puede decir que todavía vivimos en una sociedad machista. No hay más que constatar los datos de violencia de género, una importante lacra para esta sociedad.

Sin embargo, hay iniciativas para darle la vuelta a esta situación, en los años venideros, seguramente vayan en aumento. A destacar el proyecto SAGA que en 2015 puso en marcha la UNESCO. Con el objetivo de reducir la brecha de género en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Seguramente sean necesarias más iniciativas como esta para poder observar unos resultados esperanzadores de cara al futuro, aunque me temo que habrá que esperar a ver sus frutos.

Creo que tod@s podemos o debemos contribuir a fomentar la igualdad de género en la ciencia, empezando por, cuando nombramos o ponemos ejemplos en el aula, escoger ejemplos de científicas, tecnólogas, ingenieras... en lugar de emplear siempre ejemplificaciones masculinas. Si cada uno de nosotros aportamos este granito de arena, el futuro será más igualitario, justo y enriquecedor. 

Queda un largo recorrido por hacer, pero tod@s podemos contribuir.

Os dejo algunos enlaces si queréis obtener más datos sobre lo expuesto en esta entrada al blog:

https://acortar.link/wRUtU3

https://acortar.link/9iMGiX

https://acortar.link/7XlKpv


¡Hasta pronto!

 


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